sábado, 16 de abril de 2011

The Rite




 Las personas somos por naturaleza prejuiciosas, y antes de ver El Rito pensaba que era esa clásica película que impacta visualmente y que busca generar impresión en el espectador para luego terminar en un mensaje de que Dios siempre gana. Eso por un lado, pero por otro lado también pensaba, una película con el siempre brillante Antony Hopkins no puede ser muy simple, tiene que tener algún trasfondo interesante, y por eso me hice las ganas para verla.
Esta película no es la clásica película fantástica de exorcismo, sino que más bien pretende presentar una visión un poco más acorde con la realidad, algo que no gire tan evidentemente en lo fantástico y que, a diferencia de otras películas de este estilo, involucre un poco más el papel y la visión de la Iglesia en este tema, considerando además que es un campo siempre muy conflictivo dentro del mismo Vaticano. Es por esto que la película mueve el interés del espectador, pues en ella nos encontramos con un novato y escéptico aspirante a sacerdote que no cree en el exorcismo, y a un experimentado sacerdote que se encarga de exorcisar a cuanta persona poseída encuentre con métodos poco ortodoxos. 
En mi afán de no poner spoilers en mi entrada no entraré en detalles, pero debo decir que una de las razones por las cuales encontré muy interesante la película es que trata un tema que a mi me tocó profundamente, y es la aceptación de la fe, y más que la fe, el creer o no creer en Dios y todo lo que ello conlleva. Así se nos presenta a este joven que más que escéptico es derechamente ateo, y lo que busca es razones para creer. Él quiere creer pero no encuentra las razones ni los fundamentos para ello, es más, cuestiona todo lo que se le presenta y al igual que el apóstol Tomás necesita ver para creer. 
La película hace un interesante planteo de la ambivalencia de los protagonistas entre el bien y el mal, entro lo correcto y lo que está mal, llevándonos a entrar de lleno en la trama y sintiéndonos incluidos en una atmósfera que está envuelta en una intensa oscuridad. 
A destacar la actuación del siempre brillante Hopkins, que logra por pasajes hacernos temblar con una actuación que no solo tiene su habitual presencia en la pantalla, sino además una fuerte carga emocional. Por otro lado, no quedé conforme con lo hecho por Colin O'donoghue, creo que podría haber hecho una mejor actuación, muy plano en su representación, logrando su mejor performance en los momentos en que le puso intensidad a su personaje, como cuando tiene que exorcisar por primera vez.
Una película completamente recomendable para ratificar la fe en vísperas de semana santa, aunque si es una persona temerosa o que se impresiona con facilidad le sugiero que la vea de día.

Nota: 8/10

Au Revoir

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